
libres en la creatividad
Vital independencia

Desde la izquierda, Héctor ‘Tito’ Matos, Miriam Pérez
Cruz, Duamed Colón, Luis Díaz, Cecilio Colón, Alberto Nieves y Omar Hernández.
(Suministrada)
El trabajo que
más disfrutan lo desempeñan en la tarima, interpretando sus composiciones y
tocando sus instrumentos.
Su música la orientan a un
público heterogéneo que gusta de los contenidos inteligentes que apelan a la
conciencia y al espíritu. Personas de todas las edades; afines con sus
pensamientos y con criterios propios.
“Es gente que quiere oír
algo diferente y que no se conforma con ‘Objetivo fama’ ni con esa cuestión de
la globalización, que significa la americanización y masificar todo lo que es
la música para que suene igual”, sostuvo Tito Matos, del grupo Viento de Agua.
Tito no se acercaría a
otras corrientes, como la salsa, pensando en dinero. Miriam Pérez, de Somos
Tres, no cambiaría su concepto de trova bohemia. Luis Díaz, sin el flow de los
reguetoneros, prefiere el hip-hop de denuncia sociopolítica.
El guitarrista Alberto
Nieves es consecuente con el discurso humano, social, ambiental y espiritual
que promulga Gomba Jahbari. Y el cantante Omar Hernández, de la banda de rock
Sol D’Menta, reafirma su compromiso y el de sus compañeros con los contenidos
de calidad.
Hay una ventaja en ser
productores independientes, y es que a la hora de grabar pueden producir lo que
se les antoje.
“Estar con una disquera
multinacional es como una ruleta rusa: te puede salir bien o te puede salir
mal. Hay que arriesgarse en las cosas. Cuando uno es independiente lo trabaja
todo, pero sin mucho dinero porque no hay vídeos ni relacionistas públicos”,
señala Omar.
El verdadero artista,
coinciden, es como el potro cerrero: no permite que lo manipulen ni controlen.
Su norte es crear música auténtica.
La independencia propicia
la autogestión y la autosuficiencia. El que antes desconocía cómo manejar una
consola o diseñar una carátula, aprende y desarrolla esas habilidades.
Como decenas de productores
independientes de la música popular alternativa de Puerto Rico, su dolor de
cabeza es la poca receptividad y la indiferencia con que la radio y la
televisión acogen sus trabajos.
Aunque a la hora de
mercadear y promover sus discos no disponen de los recursos de las grandes
empresas multinacionales, se las ingenian con métodos de promoción alternos
como los foros de Internet.
“Si la radio no lo suena,
lo sueno por Internet y lo hago enviando correos electrónicos”, dice Omar.
La plataforma virtual ha
sido su salvación. Ya no son esclavos de los medios tradicionales. Cada uno
tiene su espacio en el mundo cibernético.
“El atropello de la radio y
las disqueras ha sido tan grande que cada vez hay menos espacio. Por eso
debemos crear nuestro proyecto. O intentamos sobresalir o nos arropa esa masa
de música genérica”, dijo Matos, mientras Díaz afirma que la música de Intifada
ha trascendido a Venezuela y a otros países gracias a su penetración en la red
cibernética.
Curiosamente, sus discos no
se consiguen en los establecimientos del País, sino que los venden a precios
razonables directamente en sus presentaciones. Eso es resultado de la
autogestión, porque la necesidad a eso los obliga.
“Nos rendimos, nos vendemos
o aprendemos a hacerlo, y optamos por hacerlo como corresponde”, señala Cecilio
mientras Omar recuerda que el rock boricua se promueve en la Isla con el
dinamismo de una guerrilla.
Conscientes de que la
sinergia es indispensable si se aspira a consolidar el movimiento de la música
popular alternativa de Puerto Rico, ahora se encaminan a canalizar sus
esfuerzos, talentos y recursos en una especie de cooperativa, parecida al
Taller Cé, que propiciaría una red de producción de espectáculos y conciertos
integrales porque, según aseguran, el que escucha el hip-hop de Intifada puede
disfrutar por igual de la plena de Viento de Agua.
“La gente que nos sigue es
porque le gusta el mensaje de conciencia; gente que busca esa buena vibra.
Buscan contenido y arreglos musicales innovadores”, reiteró Alberto, secundado
por Tito Matos.
Es por eso que prefieren
mantenerse al margen de las “fórmulas” de las multinacionales y de los éxitos
del mainstream. De lo contrario, hipotecarían su creatividad y libertad.