Así Somos en el cambio de época

 

Elma Beatriz Rosado / Especial para En Rojo, Claridad

 

Para Amarilys, quien deseaba, fervientemente, estar allí.

 

 

Era una noche sin estrellas. Las nubes amenazaban con aliviar su valiosa carga, que parecía escurrirse intermitentemente en lloviznas imperceptibles. En una loma sagrada, Tres Reyes Magos lograron el aval de la Madre Naturaleza para convencer a las nubes de no rasgar sus vestiduras, y permitirles así a los peregrinos que allí se acercaban disfrutar de una noche mágica.

 

Parecía ser que las estrellas habían bajado del cielo hasta posarse en el tope de la montaña. Esas estrellas boricuas, armonizadas en dos constelaciones, de diferentes géneros y de tiempos distintos, evocaron tradiciones y experimentaciones, iluminando las faldas de Guavate y dispersando sus notas musicales por los derredores, hasta los confines donde habita Ramón Frade.

 

Precedidos por la Orquesta Criolla Nacional Mapeyé, el grupo Así Somos ofreció una magistral ejecución de su música y canto, que como ola nocturna, nos arropó con sentimientos y vibraciones de energía cósmica.

 

Evocadora de la hazaña producida por Yanni al presentar un concierto de música “New Age”, en el Acrópolis griego, estrellas musicales de nuestra Borikén presentaron un concierto que señala un cambio de época, sobre alfombras de verdor viviente, entre piedras ancestrales, en la Loma de los Tres Reyes Magos.

 

Si el término New Age define un género musical en el cual hay una identificación mayor con la espiritualidad de los seres humanos, en esta época del cambio, cuando nos arropan nuevos vientos, el grupo Así Somos estructura un trabajo de contenido en nuestra expresión musical, el cual parece culminar en el inevitable cambio de época: Así Somos en el cambio de época.

 

Quienes tuvimos la dicha de realizar el peregrinaje hasta la montaña, escuchamos canciones que nos hicieron respirar ráfagas candentes de sueños de vida[1]. En una impresionante y electrizante expresión de armonías perfectas y acordes certeros, cual si fueran palabras precisas, sonrisas perfectas,[2] Así Somos nos llenó de esperanzas y de energías antillanas, en una vorágine de encanto.[3]

 

En una fusión de nueva trova, rock, ritmos latinos, música típica puertorriqueña, jazz y música clásica, Así Somos, paradójicamente, nos convocó al Silencio, proponiendo “un viaje al análisis, a la creación, a la búsqueda de todos esos silencios con los que de verdad vibramos”.

 

Esos silencios los encontramos allí, en el tope de la loma, en solidaria raza humana.[4]

 

Nos acercábamos al Alba del día que comenzaba a ser el Día del indio de nuestra América.[5] Comprendimos que nuestras esperanzas de una noche de solsticio se esfumaban, que la noche no sería eterna, y antes de atravesar el nuevo día, los peregrinos de Borikén reafirmamos, contundentemente, a una sola voz, nuestra declaración de ser Borincanos aún si naciéramos en la luna.[6] Así Somos.

 

Nota:

 

En este concierto, la Orquesta Criolla Nacional Mapeyé, con Tony Rivera y los trovadores Eduardito Villanueva y Vitín Nieves ofrecieron una emotiva presentación.  Arnaldo Vargas y Luis Enrique Romero actuaron de maestros de ceremonia.

 

Publicado en Claridad, Edición del 30 de abril al 6 de mayo de 2009

 

 



[1] Del tema Mi canción, letra de Cecilio Colón.

[2] Del tema Ojalá, de Silvio Rodríguez.

[3] Del tema Ola nocturna, letra de Cecilio Colón.

[4] Del tema Descendiente, letra de Cecilio Colón.

[5] 19 de abril ha sido designado como el Día del indio de América.

[6] Del poema Boricua en la luna, de Juan Antonio Corretjer.