El nuevo día /
Flash / Música – 2007
libres en la creatividad
Vital
independencia
El trabajo
que más disfrutan lo desempeñan en la tarima, interpretando sus composiciones y
tocando sus instrumentos.
Su música
la orientan a un público heterogéneo que gusta de los contenidos inteligentes
que apelan a la conciencia y al espíritu. Personas de todas las edades; afines
con sus pensamientos y con criterios propios.
“Es gente
que quiere oír algo diferente y que no se conforma con ‘Objetivo fama’ ni con
esa cuestión de la globalización, que significa la americanización y masificar
todo lo que es la música para que suene igual”, sostuvo Tito Matos, del grupo
Viento de Agua.
Tito no se
acercaría a otras corrientes, como la salsa, pensando en dinero. Miriam Pérez,
de Somos Tres, no cambiaría su concepto de trova bohemia. Luis Díaz, sin el flow de los reguetoneros,
prefiere el hip-hop de
denuncia sociopolítica.
El
guitarrista Alberto Nieves es consecuente con el discurso humano, social,
ambiental y espiritual que promulga Gomba Jahbari. Y el cantante Omar Hernández, de la banda de rock
Sol D’Menta, reafirma su compromiso y el de sus
compañeros con los contenidos de calidad.
Hay una
ventaja en ser productores independientes, y es que a la hora de grabar pueden
producir lo que se les antoje.
“Estar con
una disquera multinacional es como una ruleta rusa: te puede salir bien o te
puede salir mal. Hay que arriesgarse en las cosas. Cuando uno es independiente
lo trabaja todo, pero sin mucho dinero porque no hay vídeos ni relacionistas
públicos”, señala Omar.
El
verdadero artista, coinciden, es como el potro cerrero:
no permite que lo manipulen ni controlen. Su norte es crear música auténtica.
La
independencia propicia la autogestión y la autosuficiencia. El que antes
desconocía cómo manejar una consola o diseñar una carátula, aprende y
desarrolla esas habilidades.
Como
decenas de productores independientes de la música popular alternativa de
Puerto Rico, su dolor de cabeza es la poca receptividad y la indiferencia con
que la radio y la televisión acogen sus trabajos.
Aunque a
la hora de mercadear y promover sus discos no disponen de los recursos de las
grandes empresas multinacionales, se las ingenian con métodos de promoción
alternos como los foros de Internet.
“Si la
radio no lo suena, lo sueno por Internet y lo hago enviando correos
electrónicos”, dice Omar.
La
plataforma virtual ha sido su salvación. Ya no son esclavos de los medios
tradicionales. Cada uno tiene su espacio en el mundo cibernético.
“El
atropello de la radio y las disqueras ha sido tan grande que cada vez hay menos
espacio. Por eso debemos crear nuestro proyecto. O intentamos sobresalir o nos
arropa esa masa de música genérica”, dijo Matos, mientras Díaz afirma que la
música de Intifada ha trascendido a Venezuela y a
otros países gracias a su penetración en la red cibernética.
Curiosamente,
sus discos no se consiguen en los establecimientos del País, sino que los
venden a precios razonables directamente en sus presentaciones. Eso es
resultado de la autogestión, porque la necesidad a eso los obliga.
“Nos
rendimos, nos vendemos o aprendemos a hacerlo, y optamos por hacerlo como
corresponde”, señala Cecilio mientras Omar recuerda que el rock boricua se
promueve en la Isla con el dinamismo de una guerrilla.
Conscientes
de que la sinergia es indispensable si se aspira a consolidar el movimiento de
la música popular alternativa de Puerto Rico, ahora se encaminan a canalizar
sus esfuerzos, talentos y recursos en una especie de cooperativa, parecida al
Taller Cé, que propiciaría una red de producción de
espectáculos y conciertos integrales porque, según aseguran, el que escucha el hip-hop de Intifada
puede disfrutar por igual de la plena de Viento de Agua.
“La gente
que nos sigue es porque le gusta el mensaje de conciencia; gente que busca esa buena
vibra. Buscan contenido y arreglos musicales innovadores”, reiteró Alberto,
secundado por Tito Matos.
Es por eso
que prefieren mantenerse al margen de las “fórmulas” de las multinacionales y
de los éxitos del mainstream. De lo contrario, hipotecarían
su creatividad y libertad.